El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría considerando la reducción de ciertos aranceles sobre productos de acero y aluminio debido a la crisis de asequibilidad provocada por el aumento del coste de la vida, que ha afectado su índice de aprobación en el país antes de las elecciones intermedias programadas para noviembre de 2026.

Durante el verano anterior, Trump impuso aranceles de hasta el 50% a las importaciones de acero y aluminio, extendiendo los gravámenes a una variedad de productos que utilizan estos metales, incluyendo lavadoras y hornos. Sin embargo, su administración actualmente está revisando la lista de productos afectados y planea eximir varios artículos, según revelaron a ‘Financial Times’ tres fuentes familiarizadas con el asunto.

Los funcionarios comerciales del Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. han manifestado que los aranceles están perjudicando a los consumidores estadounidenses, al incrementar los precios de una amplia gama de productos, desde moldes para tartas hasta latas de alimentos y bebidas. Anteriormente, con el fin de frenar la inflación en alimentos y otros productos básicos para los consumidores, Washington ya había otorgado exenciones arancelarias a las importaciones de café, cacao, frutas y carne de vacuno desde Brasil, al tiempo que declaraba una tregua en su guerra comercial con China tras las represalias de Pekín mediante tarifas propias.

De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center publicada recientemente, más del 70% de los adultos estadounidenses califican las condiciones económicas como regulares o malas, mientras que aproximadamente el 52% considera que las políticas económicas de Trump han empeorado la situación.

Carga arancelaria sobre hogares y empresas

Además, un estudio de la Reserva Federal de Nueva York concluyó que tanto consumidores como empresas estadounidenses han soportado principalmente la carga económica de los altos aranceles impuestos por el gobierno durante 2025. Según el análisis, casi el 90% de la carga económica de los aranceles recayó sobre los consumidores y las empresas en EE.UU., tomando como referencia datos de importación hasta noviembre de 2025.

Los investigadores estiman que el 94% de la incidencia arancelaria durante los primeros ocho meses de 2025 impactó directamente en Estados Unidos, dado que un arancel del 10% provocó una disminución de solo 0,6 puntos porcentuales en los precios de las exportaciones extranjeras.

No obstante, la repercusión arancelaria en los precios de las importaciones comenzó a disminuir en la última parte del año, con una mayor parte del impacto recayendo sobre los exportadores extranjeros. En noviembre, un arancel del 10% se asoció con una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones, sugiriendo una repercusión del 86% en los precios de las importaciones estadounidenses.

«En resumen, las empresas y los consumidores estadounidenses siguen soportando la mayor parte de la carga económica de los elevados aranceles impuestos en 2025», concluyen los autores del estudio.

Estos hallazgos de la Reserva Federal coinciden con los de un análisis reciente del Instituto Kiel de Alemania, que estimó que los importadores y consumidores en EE.UU. asumen el 96% del coste arancelario, en contraste con solo un 4% que absorben los exportadores extranjeros, lo que calificó como «un autogol».

Por otra parte, un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER), dirigido por Gita Gopinath, exsubdirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), sostiene que la transmisión de los aranceles es generalizada. A pesar de que el shock arancelario de 2025 no es tan significativo como afirman los anuncios políticos, «sus costes recaen en gran medida sobre Estados Unidos», dado que, en promedio, los exportadores no han reducido sus precios.

Bajo la metodología empleada, el estudio del NBER estima una tasa de transferencia arancelaria del 80% durante el periodo proteccionista de 2018-2019 y del 94% durante 2025, aunque se aclara que esta tasa más alta probablemente refleja un horizonte de estudio más corto.

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