Un estudio realizado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) revela que los jóvenes no estuvieron menos protegidos por su edad durante la pandemia, sino por el tipo de empleo que tenían, caracterizado por una temporalidad y precariedad marcada.
MADRID, 1 (EUROPA PRESS)
Los mecanismos de protección social desplegados durante la pandemia, como los expedientes de regulación de empleo (ERTE) y las prestaciones y subsidios por desempleo, brindaron una mayor protección a quienes poseían empleos estables, dejando mayor desamparo a aquellos que se encontraban en situaciones laborales más precarias, predominantemente jóvenes.
El estudio se basa en un análisis de microdatos administrativos de la Muestra Continua de Vidas Laborales y examina el grado de cobertura efectiva que ofrecieron los mecanismos de protección laboral durante la pandemia, centrándose en la situación de los jóvenes.
Los hallazgos muestran que los jóvenes enfrentaron una «doble penalización»: fueron los más afectados por la destrucción de empleo y, al mismo tiempo, los menos protegidos por el sistema. Según Fedea, solo el 37 % de los menores de 20 años logró conservar su empleo, en comparación con el 77 % de los trabajadores mayores de 50 años. Además, entre los que perdieron su empleo, apenas un 51 % de los jóvenes menores de 20 años recibió algún tipo de cobertura, en contraste con más del 93 % de los mayores de 50 años.
Este fenómeno no se puede explicarse por un trato desigual, sino por factores estructurales como la elevada temporalidad del empleo juvenil y su concentración en sectores más vulnerables.
Dos canales de protección diferentes
El estudio distingue entre dos canales de protección: los ERTE y el acceso a prestaciones, subsidios o pensiones. Aunque los ERTE resultaron ser menos eficaces para los jóvenes por la precariedad de sus contratos, al comparar trabajadores en condiciones similares, se observa que su probabilidad de ser incluidos en un ERTE fue ligeramente mayor.
Sin embargo, en lo que respecta a las prestaciones por desempleo o subsidios, los jóvenes mostraron una desventaja considerable, incluso con el mismo contrato y antigüedad. Esto sugiere que el diseño del sistema tiende a penalizar a quienes tienen trayectorias laborales más cortas, beneficiando en cambio a aquellos con mayores cotizaciones, normalmente trabajadores de mayor edad.
El informe señala que, pese a que los mecanismos de protección están destinados a aplicarse equitativamente, en la práctica benefician más a ciertos colectivos. En un mercado laboral segmentado entre empleos estables y precarios, estas políticas protegen mejor a los que ya estaban en una posición más fuerte, dejando a los más vulnerables, como los jóvenes, más desprotegidos.
La reforma laboral, un paso adelante
En este contexto, Fedea considera que la reforma laboral de 2021, que buscó reducir el uso de contratos temporales y fomentar la contratación indefinida, podría representar un avance en la dirección correcta. Al proporcionar mayor estabilidad a los contratos, se podría mejorar el acceso de estos trabajadores a mecanismos de protección en futuras crisis.
No obstante, Fedea advierte que cambiar el tipo de contrato no es suficiente. Si los empleos continúan siendo inestables o si los criterios para acceder a las prestaciones no se ajustan a las trayectorias laborales más frágiles, muchos trabajadores seguirán quedando fuera del sistema de protección, incluso con un contrato indefinido.
Desde la implementación de los ERTE, se logró mantener el vínculo laboral de numerosos trabajadores con sus empresas a pesar de la pandemia, lo que evitó una destrucción masiva de empleo. En su punto más alto, en abril de 2020, el programa llegó a proteger a 3,52 millones de trabajadores. Sin embargo, el número de beneficiarios fue disminuyendo conforme se relajaban las restricciones, alcanzando en diciembre de 2020 cerca de 900.000 trabajadores en ERTE.
Se estima que más de 550.000 empresas participaron en este programa, con especial concentración en sectores como la hostelería, comercio y transporte. El costo fiscal total del programa durante el bienio 2020-2021 ascendió a alrededor de 40.000 millones de euros, de los cuales 22.000 millones correspondieron al pago de prestaciones y 18.000 millones a exoneraciones en las cotizaciones sociales.
El informe de Fedea concluye que los trabajadores con contrato indefinido fueron, en promedio, los más protegidos por los ERTE, seguidos por los contratados fijos discontinuos y, finalmente, los temporales. La tasa de protección total por ERTE en el grupo de edad de 16 a 19 años fue del 43,6 %, la más baja entre todos los grupos de edad, mientras que la de jóvenes entre 20 y 24 años fue del 58,4 %. Aunque la protección
FUENTE
Related Posts
España recibió 111,7 millones de pasajeros internacionales en 2025 MADRID, 19 de enero de 2026 (EUROPA PRESS) – España recibió en 2025 un total de 111,7 millones de pasajeros procedentes…
El FMI mejora las previsiones de crecimiento de España para 2026 y 2027 MADRID, 19 Ene. (EUROPA PRESS) – El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a revisar al alza…
