La UE y Mercosur firman un histórico acuerdo comercial

El sábado 17 de enero de 2026, la Unión Europea y los países de Mercosur firmarán un acuerdo de libre comercio, concluyendo casi 26 años de negociaciones. Este acuerdo, que establece nuevas relaciones comerciales y políticas, podría entrar en vigor provisionalmente, aunque se enfrenta a un complicado proceso de ratificación.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, representarán a la Unión Europea en la ceremonia de firma en Asunción, Paraguay, que ejerce la presidencia rotativa de Mercosur este semestre. Aunque estarán presentes los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Argentina, Javier Milei, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistirá debido a compromisos de agenda.

En una rueda de prensa en Río de Janeiro, Lula da Silva destacó la importancia del acuerdo, afirmando que «la Unión Europea y Mercosur harán historia al crear uno de los espacios de libre comercio más grandes del mundo». Después de prolongadas negociaciones, se ha alcanzado un marco que permitirá el libre comercio y la cooperación entre estas regiones, reafirmando su compromiso con el respeto a todos los acuerdos internacionales y normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Un proceso complejo de ratificación

A partir de la firma, la parte comercial del acuerdo podría entrar en vigor provisionalmente cuando uno de los países de Mercosur lo ratifique, sin esperar a la aprobación del Parlamento Europeo, que aún no ha fijado una fecha para votar. Sin embargo, los eurodiputados están divididos, muchos de ellos enfocados en sus intereses nacionales más que en posiciones de partidos políticos a nivel europeo.

Asimismo, el sector agroalimentario europeo ha expresado fuertes críticas hacia el acuerdo. Existe la amenaza de que algunos eurodiputados lleven el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) si se implementa prematuramente. El Parlamento Europeo tendrá la opción de aprobar o rechazar el acuerdo, pero no podrá enmendarlo.

En la sesión plenaria de la próxima semana, se discutirán dos resoluciones que piden la denuncia del pacto ante el TJUE, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del acuerdo. Aunque podría entrar en vigor provisionalmente después de la ratificación de un país de Mercosur, necesitará la aprobación de los 27 países miembros de la UE para su implementación definitiva. Hasta ahora, la luz verde para la firma fue respaldada por 21 de los 27 países, mientras que cinco votaron en contra y uno se abstuvo.

Salvaguardas agrícolas ante la oposición

Para apaciguar las preocupaciones de varios países sobre el impacto del acuerdo, la Comisión Europea ha acordado un conjunto de salvaguardas. Estas medidas buscan reforzar la protección del sector agrícola europeo ante posibles distorsiones graves derivadas de la apertura del comercio con Mercosur, especialmente en productos sensibles como aves de corral, carne de vacuno, huevos, cítricos y azúcar.

Las salvaguardas establecen umbrales específicos que permitirían a Bruselas iniciar investigaciones si se observa un impacto significativo en productos agrícolas europeos, con incrementos en las importaciones de más del 5% y caídas en precios del mismo rango en un periodo de tres años.

Un mercado de 700 millones de personas

Las estimaciones de Bruselas indican que las empresas europeas podrán ahorrar aproximadamente 4.000 millones de euros en aranceles anuales gracias al acuerdo, beneficiándose de procedimientos aduaneros simplificados y de un acceso privilegiado a materias primas esenciales.

El acuerdo permitirá la creación del área de libre comercio más grande del mundo, que incluye a 700 millones de personas. Con ello, se eliminará progresivamente el 91% de los aranceles que Mercosur aplica a los productos europeos y el 92% de los aranceles que el mercado único impone a las importaciones desde los países del Cono Sur.

Este novedoso marco no solo busca mejorar las relaciones comerciales, sino que también establece un acuerdo para la cooperación en áreas como el cambio climático y la transición digital, abordando la necesidad de una mayor influencia geopolítica en un mundo de inestabilidad creciente y en medio de tensiones internacionales.

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