
Madird, 31 de enero. (EUROPA PRESS) – El consejo de administración de Indra aprobó en su reunión del pasado jueves que el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, inicie negociaciones con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) sobre la estructura de una operación que originalmente se pensaba realizar como una fusión por absorción. Sin embargo, actualmente se exploran alternativas, como la adquisición de una participación mayoritaria de EM&E en efectivo, según adelantó el diario ‘Expansión’ y confirmaron fuentes cercanas a la situación.
Es importante señalar que esta operación presenta varios conflictos de interés, ya que los propietarios de EM&E son, por un lado, el presidente de Indra, Ángel Escribano, y por otro, su hermano Javier Escribano, quien también ocupa el cargo de consejero dominical en Indra, dado que EM&E posee el 14,3% del capital de la empresa.
De hecho, EM&E es el segundo mayor accionista de Indra, después del Gobierno español, que controla un 28% de la compañía a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
En este contexto, se prevé que De los Mozos se reúna en los próximos días con Javier Escribano para comenzar a estructurar la operación. Un aspecto crucial que influirá en la ejecución de esta operación es la valoración final de EM&E. Esta valoración determinará el tipo de canje de acciones que se llevará a cabo en una posible fusión por absorción y el peso que tendría la empresa familiar de los Escribano en el capital de Indra.
Si bien el Gobierno era el principal baluarte e impulsor de la operación, ha comenzado a dudar sobre la adecuación del movimiento tal y como estaba planteado inicialmente. Más allá de los conflictos de interés presentes, el Ejecutivo desea evitar perder el control de la principal empresa nacional de defensa, especialmente en el actual contexto geopolítico.
Por lo tanto, la valoración de EM&E, que se espera conocer cuando se auditen las cuentas de 2025 de ambas empresas, es fundamental. En una potencial fusión por absorción, la participación de los accionistas podría diluirse en mayor o menor medida dependiendo de este factor, que influiría en la ecuación de canje.
No obstante, también se considera la opción de que, en lugar de absorber el 100% de EM&E, Indra adquiera una participación de control (a partir del 50,01%) ya sea en efectivo o en acciones. Si se opta por el control a través de acciones en lugar de una adquisición total, la dilución para los otros accionistas sería menor, lo que podría alinearse con el objetivo del Gobierno de no perder el control sobre la principal compañía nacional de defensa.
Por último, se especula con la posibilidad de que Ángel Escribano se retire para despejar dudas acerca de los conflictos de interés relacionados con la operación. Sin embargo, esta misma semana, De los Mozos destacó el conocimiento de Escribano en la industria de defensa, resaltando el tándem que forman juntos, logrando una «transformación» en la empresa.
“Con la entrada de Ángel Escribano, juntos, estamos transformando esta empresa. Con su conocimiento, que ha permitido la toma de decisiones arriesgadas en proyectos como ‘El Tallerón’ (fábrica adquirida a Duro Felguera en Gijón para producir blindados) y la fábrica de radares en Córdoba”, afirmó De los Mozos durante un desayuno de trabajo con la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, en Madrid.
