EEUU presenta su Estrategia de Seguridad Nacional

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional presentada el 5 de diciembre de 2025 por la Casa Blanca marca como objetivo prioritario la «restauración de la predominancia» de Estados Unidos en Occidente. Este documento traza las líneas maestras de la política exterior de la Administración Trump, y defiende la idea de que «el pueblo estadounidense, y no los países extranjeros ni las instituciones globalistas, será quien controle su propio destino en nuestro hemisferio».

Estados Unidos, en un enfoque general, habla de la restitución de todas sus herramientas de ‘poder duro’, tanto económicas como militares, para lograr este objetivo. El documento enfatiza que Estados Unidos debe «reconsiderar» su presencia militar en el hemisferio, mientras «priorizará su diplomacia comercial» mediante «las poderosas herramientas que son los aranceles y los acuerdos comerciales recíprocos».

Estrategia de «Expandir y Alistar»

Washington resume su estrategia en dos términos: «Expandir y alistar». Alistará a sus aliados en el hemisferio para controlar la migración, luchar contra el tráfico de drogas y reforzar la estabilidad y seguridad terrestre y marítima. Al mismo tiempo, se enfocará en cultivar y fortalecer nuevos socios, buscando hacer de Estados Unidos el socio económico y de seguridad preferido en la región.

Aunque el documento concede un peso importante al hemisferio occidental, también aborda la nueva estrategia de Estados Unidos en regiones como el Indo-Pacífico, Oriente Próximo y África. Se prevé una iniciativa para «reequilibrar la relación económica con China», así como un enfoque resaltado en estabilizar situaciones de seguridad en Oriente Próximo y en transitar hacia un enfoque comercial en África.

Un Reajuste Militar en Occidente

El «reajuste» militar que ha anunciado Estados Unidos tiene como meta principal abordar las «amenazas urgentes» que representan el tráfico de drogas y la migración ilegal o no deseada. Se informó que Estados Unidos seguirá recurriendo a «despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles» e incluirá, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal, superando así la fallida estrategia de aplicación de la ley de las últimas décadas.

A pesar de que Estados Unidos ve «difícil revertir cierta influencia extranjera» en Latinoamérica, también identifica oportunidades en gobiernos que no están ideológicamente alineados con potencias como China o Rusia, en los cuales podría establecer relaciones económicas más beneficiosas.

Respecto a Europa, el documento menciona que «algunos responsables europeos» presentan «expectativas poco realistas» sobre la guerra en Ucrania. Se establece como prioridad el restablecimiento de relaciones estratégicas con Rusia, pues Washington considera que este distanciamiento es el mejor ejemplo de la «falta de autoestima» que afecta a la civilización europea.

Economía en el Indo-Pacífico y Paz en Oriente Próximo

El enfoque económico de la estrategia se refleja en su apartado sobre el Indo-Pacífico. Estados Unidos propone un enfoque «sólido y continuo» en la disuasión para prevenir la guerra en esta región, sin mencionar las tensiones territoriales existentes, especialmente con China.

En relación a Oriente Próximo, el análisis revela una situación «menos problemática de lo que los titulares dan a entender». Según información de Washington, Irán se ha visto «debilitado» tras la ofensiva conjunta con Israel y los líderes de Hamas están actualmente en una situación de debilidad. Asimismo, se establece que el «dominio de Oriente Próximo en la política exterior estadounidense ha terminado», dado que ya no se percibe como una fuente constante de irritación o catástrofe inminente.

En conclusión, este enfoque revela un cambio significativo en la política exterior de Estados Unidos, donde se prioriza el comercio y las alianzas económicas sobre la intervención militar, abogando por alentar las reformas de manera natural y sin imponerlas desde el exterior.

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