
MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) – El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha señalado que los mercados están infravalorando los riesgos que del lado público ven importantes. Esta reflexión surge de su participación en la XXVIII Conferencia Anual del Banco Central de Chile, donde destacó que una de las razones por las cuales los mercados se distancian de la realidad es que si uno de esos riesgos llegara a materializarse, «tomarían medidas y las pérdidas serían menores» según su experiencia en las últimas décadas.
Escrivá enfatizó que «tenemos que empezar a dejar claro que en esta próxima oportunidad esto quizás no sea así». Hasta la crisis financiera, remarcó, se ha dedicado «mucha energía» a fortalecer el sector bancario mundial, que es ahora «mucho más fuerte de lo que era antes.» Sin embargo, en esta ocasión «no va a haber políticas de demanda y las perturbaciones van a ser menores».
A pesar de esta situación, Escrivá observó que el perfil del inversor de riesgo se vuelve cada vez más consciente: «Eso podría suponer menos carga para nosotros, porque nos enfocamos más en nuestras políticas fundamentales y no estamos enfocados en solucionar cuestiones dudosas sobre hasta qué punto deben llegar las políticas de demanda», agregó.
SOBREDEPENDENCIA DE LA POLÍTICA MONETARIA
En la misma conferencia, intervino Agustín Carstens, ex gobernador del Banco de México y ex director general del Banco de Pagos Internacionales, quien expresó que los países deberían depender menos de la política monetaria y fiscal para lograr un crecimiento económico sostenido. «En los últimos años hemos tenido una sobredependencia de la política monetaria y el resultado son tasas muy bajas de crecimiento económico», advirtió durante su intervención. Además, afirmó que existe una sobredependencia de estímulos económicos, como los utilizados tras la pandemia de Covid-19.
Carstens también afirmó que «los bancos centrales no pueden ser el antídoto para la deuda», sugiriendo que «puede haber lugar para mejorar el rol de las instituciones», aludiendo al estancamiento del Fondo Monetario Internacional en términos de influencia sobre los mercados y los flujos de capital, donde se requieren recursos.
