El presidente de Duro Felguera, Eduardo Espinosa, ha trasladado a los empleados un mensaje de confianza en la viabilidad de la empresa y su futuro, a pesar de la reducción de la plantilla a la mitad. En una carta enviada a la plantilla, Espinosa agradeció la paciencia mostrada durante el proceso de reestructuración que contempla la reducción de los empleos de 1.005 a 500 trabajadores.
El presidente afirmó: «Deseo trasladaros confianza en la compañía y en su futuro y agradeceros, una vez más, vuestra paciencia. Esperamos que, completados los próximos pasos, se abra una nueva etapa para Duro Felguera».
El consejo de administración aprobó el plan de reestructuración, que marca un hito tras casi un año de intenso trabajo en varios frentes, incluyendo el jurídico, financiero y operativo, con la colaboración de múltiples actores.
A pesar de la dificultad del proceso, se ha logrado un consenso esencial: «la continuidad de esta empresa emblemática y la apuesta por la actividad económica es preferible, con mucho, al concurso». El plan se someterá a votación por clases de acreedores y posteriormente se presentará en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón, encargado del procedimiento concursal, para su homologación antes del 31 de octubre de 2025.
ERE EN FASE «AVANZADA» DE EJECUCIÓN
Duro Felguera llegó a un acuerdo con la comisión negociadora del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que finalmente afectará a 180 empleados en España. Actualmente, el proceso se encuentra en fase avanzada de ejecución. El coste total estimado del ERE asciende a 5,5 millones de euros, considerado plenamente en las proyecciones financieras del plan.
Una vez finalizado el proceso, el grupo operará con una plantilla optimizada de aproximadamente 500 empleados. Se estima que el ahorro anual derivado de la reducción de personal y otros costos indirectos será de 10 millones de euros, mejorando estructuralmente los márgenes y el flujo de caja operativo.
Además de los 180 puestos de trabajo afectados a nivel nacional, hay 53 salidas pendientes en otros países.
UN PROCESO «MUY COMPLEJO»
Fuentes de la compañía han comentado que el proceso de reestructuración ha sido «muy complejo», con la necesidad de coordinar simultáneamente tres planos: jurídico, operativo y financiero. Los actores involucrados incluyen clientes, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), banca, proveedores y el comité de empresa.
El resultado ha sido un plan equilibrado, con un consenso claro entre las partes. Todos están de acuerdo en que esta vía es mejor que el concurso para asegurar la continuidad de una compañía emblemática para Asturias y proteger tanto el empleo como la actividad económica.
En el ámbito jurídico, se han abordado cuestiones relacionadas con proyectos específicos, como los de Iernut en Rumanía y Djelfa en Argelia. En el caso de Djelfa, se ha establecido un plazo adicional de tres meses para alcanzar un acuerdo, con la posibilidad de terminar definitivamente el proyecto si no se logra consenso en ese lapso.
