El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios los tipos de interés, cumpliendo así con las expectativas del mercado. La tasa de depósito (DFR) continuará en el 2%, mientras que la de referencia para sus operaciones principales de refinanciación (MRO) se mantendrá en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) se mantendrá en el 2,40%.

Esta decisión no sorprende a los analistas, quienes ya anticipaban que el BCE detendría su ciclo de flexibilización después de haber recortado el precio del dinero en un total de 200 puntos básicos mediante ocho ajustes a la baja, con las últimas siete rebajas llevadas a cabo de manera consecutiva.

En su comunicado, el BCE ha informado que «la inflación se sitúa actualmente en el objetivo del 2% a medio plazo». Además, han indicado que «las presiones inflacionistas internas han continuado relajándose y los salarios están creciendo más lentamente». Estas afirmaciones respaldan la valoración previa del Consejo sobre las perspectivas inflacionarias.

El BCE ha subrayado su «determinación» de estabilizar la inflación en el objetivo del 2% a medio plazo. En este sentido, han afirmado que adoptarán un enfoque basado en datos para la fijación de tipos en cada reunión. Las decisiones futuras dependerán de la valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos asociados, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros.

Respecto a los programas de compra de activos (APP) y el de compras de emergencia debido a la pandemia (PEPP), el BCE ha señalado que el tamaño de las carteras seguirá disminuyendo a un ritmo «mesurado y predecible», ya que han dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.

### Datos de Inflación

La tasa de inflación en la eurozona se ubicó en un 2% interanual en junio, una décima más que en el mes anterior. En el conjunto de la Unión Europea, el aumento fue del 2,3%, también una décima más. La tendencia en los precios en la eurozona se debió, entre otros factores, al abaratamiento del 2,6% en el coste de la energía, en contraste con el retroceso del 3,6% que se registró en mayo. Por otro lado, los alimentos frescos se encarecieron un 4,6%, tres décimas más que en el mes anterior.

Al ajustar por el impacto de los precios de la energía, la tasa de inflación se mantuvo estable en un 2,5%. Sin embargo, al excluir también el coste de los alimentos, el alcohol y el tabaco, la inflación subyacente se mantuvo en un 2,3%.

Entre los Estados miembros de la UE, los mayores incrementos se reportaron en Rumanía (5,8%), Estonia (5,2%) y Hungría y Eslovaquia (4,6%). En contraste, las menores subidas se observaron en Chipre (0,5%), Francia (0,9%) e Irlanda (1,6%). En el caso de España, la inflación armonizada fue del 2,3%, superando en tres décimas el promedio de la zona euro.

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