El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el jueves que la petrolera estadounidense Chevron ha recibido la autorización del gobierno de Donald Trump para continuar sus operaciones en el país sudamericano. «Chevron tiene 102 años en Venezuela, y yo quiero que tenga 100 años más, y trabajar sin problema», celebró el mandatario.
El regreso de Chevron a Venezuela se produce tras un inédito intercambio de prisioneros mediado por el presidente salvadoreño, y es visto como un indicativo de una postura más flexible de la administración Trump hacia el régimen de Maduro. Según la agencia Reuters, Washington está preparando nuevas autorizaciones para socios clave de la estatal venezolana PDVSA, incluyendo empresas europeas, permitiéndoles operar en la nación sancionada con ciertas limitaciones.
Un alto funcionario del Departamento de Estado declaró a Reuters que no podían discutir licencias específicas, subrayando que el gobierno estadounidense no permitirá que el régimen de Maduro se beneficie de los ingresos derivados de la venta de petróleo. A finales de enero, Trump había anunciado su intención de revocar la licencia que «el corrupto Joe Biden» otorgó a Nicolás Maduro en noviembre de 2022, que permitía a Chevron operar en Venezuela. Esta acción se justifica con la alegación de que Caracas no había cumplido con las garantías electorales estipuladas y que el gobierno de Maduro no estaba aceptando con suficiente rapidez a los migrantes venezolanos con órdenes de deportación de Estados Unidos, a quienes describió como «criminales violentos».
El cambio de política se interpreta como una victoria para el gobierno venezolano y para Chevron, que había protestado por la revocación de la licencia. También se considera una buena noticia para la economía venezolana, que desde principios de año ha mostrado señales preocupantes, como una inflación galopante que afecta a millones de ciudadanos.
### Sanciones y colapso económico
Durante su primer mandato (2017-2021), Donald Trump impuso varias rondas de sanciones contra Venezuela y su estatal petrolera, Petróleos de Venezuela (PDVSA), con el objetivo de interrumpir la principal fuente de ingresos del gobierno de Maduro. Las sanciones se han endurecido progresivamente desde que Maduro se proclamó Ganador de las elecciones presidenciales de 2018, que Estados Unidos calificó como «farsa».
Expertos afirman que estas medidas aceleraron el colapso de la economía de Venezuela, altamente dependiente del petróleo, lo que ha llevado a un aumento en el empobrecimiento y al éxodo de millones de venezolanos. Sin embargo, en 2022, algunas sanciones que prohibían transacciones de empresas estadounidenses con PDVSA fueron aliviadas por la administración de Joe Biden, que buscaba garantizar elecciones más libres en el país.
### Importancia para la economía de Venezuela
La revocación de la licencia a Chevron en febrero fue vista como un duro golpe para el gobierno de Maduro y especialmente para su economía. Según economistas, Chevron se había convertido en una herramienta clave para la recuperación del país, cuyo producto interno bruto (PIB) se redujo cerca de un 80% entre 2013 y 2022, lo que representa uno de los peores colapsos económicos en la historia moderna.
El reinicio de las operaciones de Chevron en Venezuela a finales de 2022 ayudó a que la economía comenzara a mostrar signos de crecimiento. En una entrevista con BBC Mundo en febrero, Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, destacó la relevancia de la licencia de Chevron: «El 85% de los ingresos de Venezuela en divisas vienen de la producción petrolera, y cerca del 30% de esos ingresos en dólares provienen de Chevron». Además, Chevron es responsable del 40% de los dólares que se liquidan para el sector privado para financiar importaciones, lo cual resalta su importancia para la economía local.
### Ligero aumento de la producción petrolera
Chevron también ha sido crucial para que Venezuela aumentara su producción de petróleo a poco más de 1 millón de barriles diarios, después de haber caído a un mínimo de 365.000 barriles en 2018. Aunque estas cifras son ínfimas comparadas con los 3.120.000 barriles diarios producidos en 1998, la recuperación del sector es un motivo de orgullo para el gobierno. Maduro declaró que la industria petrolera promedió 1.057.000 barriles diarios en enero y expresó confianza en que alcanzarían los 1.500.000 barriles con «palabra propia, dinero propio, esfuerzo propio».
Contrario a las expectativas de que la producción disminuiría tras la revocación de la licencia de Chevron, Maduro afirmó que durante ese período, la producción petrolera creció un 12%. Según datos de autoridades venezolanas, la nación cerró mayo con una producción de 1.066.000 barriles diarios, un aumento de 15.000 barriles respecto a abril. La situación actual plantea un panorama incierto, pero también brinda un tema de esperanza para la economía venezolana en medio de la adversidad.
