Debilidad de la demanda y desplome de la inversión en China

MADRID 15 Dic. (EUROPA PRESS) – La economía china siguió mostrando síntomas de desaceleración en noviembre, a pesar del deshielo iniciado en las relaciones comerciales con Estados Unidos. Según los últimos datos macroeconómicos publicados por el gigante asiático, se evidencia un nuevo debilitamiento de la demanda minorista y el agravamiento de la caída de la inversión en activos fijos, lastrada por el sector inmobiliario. Esto apunta a la necesidad de nuevos estímulos por parte de Pekín de cara a 2026.

Según los datos de la Oficina Nacional de Estadística, publicados este lunes, en los primeros once meses de 2025, la inversión en activos fijos acumuló una caída del 2,6% interanual, profundizando el retroceso del 1,7% registrado hasta octubre y el 0,5% observado hasta septiembre. Así, a falta de conocer los datos de diciembre, China se enfrenta a la posibilidad de registrar la primera contracción anual de la inversión en activos fijos desde 1998.

En cuanto a la producción industrial, esta moderó su expansión en noviembre al 4,8% interanual, lo que constituye una décima menos que en octubre y muy por debajo del aumento del 6,5% de septiembre, siendo este el dato más débil desde agosto de 2024.

Las ventas al por menor, además, crecieron un 1,3% interanual en noviembre, frente al 2,9% de octubre, marcando el peor dato en toda la serie histórica, excepto durante la pandemia de Covid.

A pesar de la desaceleración observada en noviembre, la Oficina Nacional de Estadística de China ha destacado que «la economía nacional mantuvo un impulso generalmente estable con un progreso sostenido». Louise Loo, economista principal para Asia de Oxford Economics, considera que la evolución de la economía china «se está aplanando hacia una desaceleración más generalizada», proyectando un crecimiento del PIB real en torno al 3,9% interanual en el cuarto trimestre. Sin embargo, la previsión de crecimiento para 2025 se mantendría en el 4,8% y podría bajar al 4,5% en 2026.

La experta subraya el «panorama claramente débil» en relación con la inversión, advirtiendo que el consumo apenas compensa esta situación, dado que las ventas minoristas fueron débiles, registrando el menor dinamismo desde finales de 2022, tanto de manera secuencial como anual.

De cara al futuro, su proyección de crecimiento del 4,5% para 2026 implica un ambicioso y concentrado impulso fiscal inicial, en el contexto de una desaceleración relativamente benigna de la demanda mundial.

En este sentido, Lynn Song, economista jefe para China de ING Research, opina que los responsables políticos del gigante asiático «tienen mucho trabajo por delante» para que la demanda interna impulse el crecimiento en 2026. Los objetivos de crecimiento de 2025 deberían seguir, pero hay incertidumbre sobre el año siguiente.

Finalmente, Song advierte que el efecto riqueza negativo derivado de la caída de los precios inmobiliarios sigue siendo un obstáculo importante para la confianza. También menciona el impacto sobre el gasto de los consumidores del lento crecimiento salarial y los despidos, junto con un creciente nivel de desempleo juvenil, lo cual afecta el poder adquisitivo de las futuras generaciones.

Estos factores contribuyen a un entorno deflacionario que afecta tanto al consumo como a la inversión. La restauración de la confianza será clave para convertir la demanda interna en el principal motor del crecimiento, y es esencial que los hogares crean que el mañana será mejor que el presente.

FUENTE